Un recorrido por la forma antigua
Primero, el fax. En algún cuarto del fondo todavía está tibio. Los expedientes se pedían por fax, llegaban por fax y después se fotocopiaban, porque nadie confiaba en el fax.
Segundo, la caja de archivo. Cada caso tenía una. Algunos tenían varias. Adentro estaban los expedientes, en el orden en que llegaron, que no es ningún orden.
Tercero, el marcador. Una persona con verdadera preparación se sentaba con la caja y un marcador amarillo y leía cada página, buscando las fechas, los diagnósticos y las cuentas. Después escribía lo que encontraba en un documento. Después alguien revisaba lo escrito.
Solo después de todo eso alguien podía empezar con la parte que usted de verdad estaba esperando: un abogado pensando en su caso.
Nadie hizo nada mal
Eso es lo curioso. El trabajo era cuidadoso, y había que hacerlo. Solo que había que hacerlo a mano, por personas cuyo tiempo se necesitaba en otra parte, y así se iban las semanas.
Qué pasa ahora
Ahora el software ordena los papeles. Lee cada nueva admisión, pone los hechos en orden y señala lo que importa para el equipo legal. Cuando llega el momento, redacta el paquete de reclamo a partir de los expedientes. No necesita marcador y no lee por encima.
Después pasa lo que siempre fue lo importante: un abogado lee el borrador, lo corrige y lo firma. El software cambió quién ordena los papeles. No cambió quién responde por el trabajo.
A dónde va ahora el tiempo
- A leer su expediente con cuidado, porque por fin alguien tiene las horas para hacerlo.
- A pensar en su caso, que siempre fue el trabajo.
- A hablar con usted, que es difícil desde el fondo de una caja de archivo.
Una nota sobre las notas: son textos en tono ligero sobre cómo trabaja nuestra oficina. No son asesoría legal, y no dicen nada sobre cuánto vale un caso ni cómo terminará.





